Por: Santiago Sarmiento



Piñata




Fotografía: Alistar Howard


En el último consejo editorial surgió la propuesta de reorientar el enfoque de esta columna
y concentrar las opiniones o análisis sobre temas estructurales, en lugar de continuar con la actual tendencia basada en los recientes acontecimientos políticos.


Sin pensarlo dos veces me reusé. ¿Cómo podría analizar los problemas estructurales de la política nacional sin tener un PhD en economía o ciencia política que respalde mis posiciones?. Todos los analistas políticos de este país hacen alarde de su preparación académica porque claramente es el pilar que soporta el universo de babosadas que dicen.


De acuerdo con lo anterior decidí que, el PhD honoris causa en Babosería Política que me otorgó la Universidad de la Vida me avala como analista político, social y económico para el territorio nacional.
 

Siendo así las cosas y como buen analista, cambié mi posición a mi conveniencia. Comencemos a despotricar sobre nuestros grandes problemas políticos desde la estructura y sin detenernos en casos puntuales de idiotez suprema como las que caracterizan a Andrés Felipe Arias, fenómeno político, pero por ser un adefesio que atenta contra la inteligencia, el sentido común y el buen gusto (tenía que desahogarme).


Los grandes asuntos que suscitan problemas políticos son: la educación, la salud, la economía, la seguridad y la corrupción.


Los analistas populares culpan a la clase dirigente por los malos resultados del país, consideran que un sinónimo de político es corrupto. Yo siempre me hice la pregunta ¿por qué los políticos son corruptos? e intenté encontrar respuestas a este fenómeno, sin embargo, la respuesta a esta inquietud la encontré donde menos me imaginé, en las compañías multinacionales privadas.


Aunque parece un sinsentido meter en la discusión a la empresa privada, porque estamos hablando de los políticos corruptos, la sorpresa es que la corrupción no es una práctica exclusiva de estos. Dentro de los altos ejecutivos de las grandes corporaciones hay funcionarios corruptos, lo único que los diferencia de los políticos es que tienen unos presupuestos que cumplir y en la medida en que los cumplan o superen, sus corporaciones no se detienen en analizar o perseguir los pesos que se fugan por esas frecuentes prácticas. Dicho de otra forma, los grandes ejecutivos se roban los excesos, aunque claramente son excesos solo porque ellos mismos dentro de la elaboración del presupuesto contemplaron el porcentaje que se iban a robar, de no ser así, las compañías gozarían de mejores utilidades.
 

Para responder al problema de corrupción los expertos sugieren revisar el tema de educación, sin embargo, a través de la historia podemos encontrar grandes corruptos provenientes de prestantes familias y formados en las mejores instituciones educativas del mundo. Eso me permite concluir que el tema de corrupción no tiene que ver tanto con la educación, como con la cultura.
 

Yo no denominaría nuestra cultura como corrupta. La denomino “Cultura Piñata”, lo voy a explicar con un ejemplo: en una fiesta infantil hay un grupo de niños y una piñata colgada en medio de un patio; la piñata está llena de cosas inoficiosas, sin embargo, las mamás alientan a sus hijos para que traten de coger la mayor cantidad de cosas que puedan. Hay un niño sacrificado que es el encargado de partir la piñata y no puede coger nada porque tiene los ojos tapados. Cuando la piñata se rompe los otros niños, generalmente los más grandes, con su fuerza y codos, acapararan todo lo que cae al piso. El resultado de este juego es claro: niños tristes y niños felices, mamás tristes y mamás orgullosas. Y a medida que los niños van creciendo sus probabilidades de coger más cosas aumenta con cada piñata.


Por eso pienso que somos una cultura piñata, no tanto por la cantidad de maricaditas que tenemos, sino porque estamos predispuestos a utilizar los medios que sean necesarios para agarrar más que el otro. Creo que el problema comienza con la conquista, llegaron unos más fuertes que nos quitaron todo y desde entonces nuestro esquema mental se basa en replicar el modelo conquistador con el mismo criterio corrupto; interpretamos los valores humanos como inútiles signos de debilidad. Tenemos la certeza de que “si no lo cojo yo, lo cogerá otro” Y alimentamos con cada actitud este círculo vicioso. Por eso, como en las piñatas, siempre habrá niños con mucho y otros con muy poco o nada.Realmente la educación puede ser de mucha ayuda para un cambio de cultura, pero solo en la medida en que haya un cambio estructural. El enfoque político siempre se orienta a permitir el acceso a más colombianos - ojo dije el enfoque no "la realidad" - al mismo sistema educativo, el mismo que a mi modo de ver no ayuda para nada en construir una sociedad más equitativa y honesta.


Para concluir con el tema de la corrupción, solo me queda decir que el cambio estructural al que me refiero se basa en dejar de mirar el éxito económico como el único indicador valido de progreso o de una gestión profesional inteligente. Esa necesidad de éxito económico es la que empuja a cultos e incultos a buscar dinero de forma maquiavélica. Una verdadera revolución educativa debería concentrarse en valorar los procesos, en la responsabilidad social, debería enseñar que el verdadero éxito nada tiene que ver con acumular dinero sino que el hecho de lograr hacer dinero debe ser una consecuencia lógica de un trabajo bien realizado, pero nunca un indicador de éxito per se. Dicho de otra manera, lo importante es sobresalir por gestiónes inteligentes y transparentes, no por cuánto dinero se tiene. No quiero decir con esto que producir dinero sea malo, estoy planteando una nueva forma de verlo, verlo como una consecuencia, no como un fin en sí mismo, por poner un ejemplo: un escritor debe preocuparse por escribir bien, no por hacer dinero, el escribir bien debe traer como consecuencia dinero; el escritor también debe interesarse por buscar como publicar sus libros y no solo escribir bien y esperar la ayuda del espíritu santo.Hoy la corrupción se manifiesta a través de personajes que solo quieren tener dinero sin importar que en ese ejercicio transgredan principios éticos o la ley.


Hasta ahora solo hemos tratado el tema de la corrupción y tangencialmente algo de la educación, tratar en detalle los otros aspectos que nos restan haría de este artículo un libro y esa no es la idea. Por lo tanto haré solo unos pequeños comentarios sobre economía, salud y seguridad, con el ánimo de dejar planteadas las reflexiones que trataremos en futuros artículos.


La economía sufre por la incapacidad que tenemos como país para desarrollar modelos económicos a nuestra medida. Nuestros más brillantes economistas se han preparado en universidades primermundistas e importan modelos europeos o estadounidenses que no aplican en una cultura como la nuestra. Para explicarlo de una forma fácil lo que hacen es traer prácticas extranjeras, que en una sociedad poco culta y parcialmente corrupta como la nuestra, no hacen nada por el beneficio de las clases menos favorecidas. En Estados Unidos pueden poner algunos peajes sin personal y sin una barrera que condicione el paso a un pago, sin embargo, todo el que llega al peaje lanza las monedas a una canasta y solo continúa su camino cuando completa el pago. Acá sería un total desastre un peaje en las mismas condiciones porque la gran mayoría consideraría esto como una “pastusada” o bobada, reclamaríamos porque nos falló la “malicia indígena”. El problema radica fundamentalmente en la incapacidad de la mayoría para cumplir las leyes y en la incapacidad del estado para exigir que se cumplan o castigar al que no las cumple, el ejemplo palpable es el de los choferes de buses que no pagan las multas, algunos deben más de 100 millones de pesos en multas, pero lo peor es que el estado es incapaz siquiera de impedir que sigan infringiendo la ley, no solo no les cobra sino que además cada día suman más multas a su larga lista. Lo mismo pasa cuando importamos modelos económicos europeos, traemos adefesios similares a lo que sería un peaje que nadie paga, es más, me atrevo a decir que el único modelo importado de Europa que en su momento ayudó a la clase media y hoy ayuda a la clase baja es el Renault 4. De resto deberíamos poder encontrar nuestras propias respuestas a nuestras necesidades locales. Acá implementan modelos como AIS en los cuales el gobierno le regala millones a ricos mientras dice que está beneficiando a muchos más colombianos que no son ricos, pero cuando se miran las cifras en detalle de los montos de los subsidios, hay campesinos a los cuales les asignaron quinientos pesos de subsidio, eso solo pasa en Colombia con la "nacionalización" de soluciones que no entendemos, sin embargo, el gobierno suma todas estas estupideces como un subsidio más. ¿Cuántos colombianos subsidiaran a los desplazados en los semáforos?, si para el gobierno quinientos pesos representan un subsidio, uno debería tener el derecho de descontar del pago de impuesto de renta las limosnas hechas y contabilizarlas como donaciones.

La seguridad es un tema álgido. Lo único que debemos tener claro es que no
se alimenta por la desigualdad social, sino por el dinero del narcotráfico. No es por falta de educación, sino por falta de oportunidades laborales igualmente rentables, algo que es casi imposible lograr.


La salud está moribunda, nuestros corruptos desangraron el seguro social y ahora las EPS creen que todo se maneja como la taquilla del estadio: si no compra la boleta, no entra. Y no recapacitan sobre el hecho de que si no entra, se muere el paciente. Adicionalmente a las EPS nadie las controla como debe ser y están quebrando hospitales por falta de pago de sus obligaciones. Este problema tan delicado, se alimenta gracias a los malos hábitos de muchos colombianos que consideran que ir donde el médico es una perdedera de tiempo y es preferible soportar el dolor.

Si exigiéramos más
, sería diferente, pero como el tema es cultural, las salas de emergencias de las EPS están ocupadas solo en días de semana en horarios hábiles, llenas de flojos que prefieren ir al médico que a trabajar, mientras los verdaderos enfermos prefieren el dolor a soportar la mala atención de un recién graduado cirujano.

Lamento no haber podido llenar este espacio de grandes teorías, solo espero que mirando ciertos puntos acá tratados podamos observar nuestra realidad y dejar de repetir como loros que la culpa es de todos menos
nuestra. Ojalá lográramos encontrar los verdaderos orígenes de nuestra problemática social porque solo identificándolos podremos proponer un verdadero cambio. Ese cambio debe comenzar por cada uno.

You can leave a response, or trackback from your own site.

0 Response to "Diatriba contra la Estructura Política colombiana"

¿A cual de estas actividades le dedica más tiempo cuando navega en Internet?

Lo Mejor del Fútbol

Suscríbase a Través de Facebook