Para el cierre de esta edición, La caída de Edgar tenía más de 16.590.000 entradas (dieciséis millones quinientos noventa mil, por si lo suyo no son las matemáticas); El Man del Tapabocas, combinando todas las versiones del mismo video, supera las 210.000 entradas. Y ni hablar de Miss South Carolina (la de la educación en Sudáfrica), de los mil y un videos de gaticos despertándose, de los millones de bebés riéndose o de Charlie bit my finger. Es como si Andy Warhol hubiera previsto la invención de Youtube cuando dijo eso de que a todo el mundo en la vida le llegan sus quince minutos de gloria. Los héroes de la cultura popular de la nueva generación son ahora seres anónimos. Nada atrevido afirmar que nuestro Elvis es un gordito del norte de México que, literalmente, se va de culo para el estanco. Desde que Youtube existe, la mejor receta para el éxito es tener una capacidad natural para cagarla enfrente de una cámara.

Pero Youtube no es hogar exclusivo de los maestros del ridículo y la calamidad: músicos y artistas han aprovechado este medio para burlar la crisis y para promover sus nuevas obras en estos tiempos en los que la gente solo entra a las tiendas de discos para pedir el baño y a las galerías de arte para asegurase un mojito gratis en alguna inauguración. Hay otra categoría de uploaders: gente que desde el anonimato y armada únicamente de su talento y una cámara, se ha colado en los computadores de millones de personas.
Un ejemplo claro de esto es el noruego de veinticuatro años Lasse Gjertsen (si el noruego no es lo suyo, lo sentimos, tampoco es lo nuestro): sus videos Hyperactive y Amateur son vistos por millones de personas y muchos otros artistas han tratado de copiar su estilo. Gjertsen es un artista del video que experimenta con diferentes técnicas que él mismo explica en la info de cada uno de sus uploads; pero sin duda su marca personal es la manera en la que editó Hyperactive y Amateur. Luego del éxito de sus videos en Youtube, empresas como MTV y Chevrolet lo llamaron para que hiciera publicidad para ellos, invitaciones que descartó por considerarlas prostitución. Acá, los dos videos que lo hicieron famoso:




Por la misma rama de Gjertsen aparece Pomplamoose, un dueto californiano que lleva el concepto de música de garaje a un nuevo nivel. En un estudio lleno de toda clase de instrumentos, estos dos músicos talentosos arman canciones hechas de fragmentos, de partes de sonidos y de muchas voces que salen de una misma garganta (por momentos es difícil no pensar en la música de Son of Dave). Bautizaron este estilo como VideoSong, un nuevo Formato con dos reglas: 1.) Lo que se ve es lo que suena (no hay doblajes para ninguna voz o instrumento) y 2.) Si lo oye, en algún momento lo ve (no hay instrumentos escondidos).





Detrás de las propuestas de Pomplamoose y Gjertsen subyace el ingenio de tres personas que conocen el talento que tienen y lo ponen a trabajar; pero también hay un par de casos en que una persona tiene una habilidad extraña y atractiva que nunca será material para una obra de arte pero sí para un video inolvidable:



Es el caso de Daft Hands (rastrear el upload original es, hoy por hoy, imposible, pero vale la pena decir que Daft Punk lo incluye en la lista de videos de su sitio oficial en Youtube). Este video, superados los primeros segundos en los que poco pasa, produce toda clase de reacciones. ¿Cómo se le ocurre a alguien algo así? ¿Cuántas veces lo ensayó y cuantas tomas se requirieron hasta lograr la versión final? Youtube es un arma de doble filo, y en algunos casos, como este, es capaz de eternizar un video pero al mismo tiempo hundir a su autor en el anonimato. ¿Quién es la dueña de esas manos hábiles de Daft Hands? Difícil saberlo a estas alturas, habrá que esperar a que haga algún ridículo y qué alguien la grabe con su celular para que entonces goce de otros quince minutos de gloria.

Pero lo triste es que mientras Gjertsen se quema las pestañas en un computador, mientras los de Pomplemoose gastan sus fines de semana recorriendo pulgueros en busca de nuevos instrumentos y la niña de Daft Hands gasta miles de dólares en Sharpies (¿o euros?), el contador de entradas de La caída de Edgar sube con la misma eficacia con la que bajaban los calzones de Paris Hilton en aquel otro famoso video.

Para terminar con este vistazo a Youtube, le cedemos la palabra a un gran humorista al que pronto esperamos dedicarle algún espacio en Claroscuro: se trata del australiano Tim Minchin, un virtuoso del piano con un sentido del humor arrollador y cuyo trabajo (por supuesto) se consigue casi en su totalidad a través de la comunidad web que nos conciernne. Los dejamos, pues, con Youtube Lament:


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1 Response to "El defensor del youtube-vidente"

  1. Anónimo Said,

    ¡Muy buena la nota!
    Me hubiera gustado ver más de esos video de Youtube.

    Posted on 13 de diciembre de 2009 11:11

     

¿A cual de estas actividades le dedica más tiempo cuando navega en Internet?

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