Por: Javier Pimentel



SNL


Fotografía: Eric E Yang



Los Españoles traducen su nombre como: Sábado a la noche en vivo, pero yo, que soy un barranquillero con ínfulas de neoyorquino (o de maiamense, no importa) me voy a referir al show de comedia en vivo que ensalzaré en este texto por su nombre verdadero en Inglés. Me referiré a él como Saturday Night Live o a veces como SNL, de cariño, o por simple pereza, para evitar escribir las tres palabras que componen su nombre.

Es éste un programita de tele gringo que (según la autorizada Wikipedia) revolucionó la televisión en los setentas al proponer un formato diferente en el que se combinaba comedia, música, actores e invitados especiales. Pero como a mi me tienen sin cuidado las revoluciones y los datos de trivia de la Wikipedia, no ahondaré mucho en estos detalles sino que me limitaré a decir que SNL es un icono del humor americano y el semillero de los más hilarantes comediantes de televisión que la historia de la pantalla chica haya concebido. (Piense en Chris Rock, Tina Fey, Jimmy Fallon, Adam Sandler, entre otros).

Lo anterior es innegable; y lo es aunque mucha gente no se ría de los chistes y los sketches de Will Ferrell sino del propio Will Ferrell, de sus caras ridículas, de sus exageraciones, de sus gestos torpes. Escribo este texto a manera de elogio a Saturday Night Live con algo de vergüenza, lo confieso, porque de tantas caras largas que les he visto a mis acompañantes televidentes he aprendido que Saturday Night Live es un placer solitario.

Y... ¿Eso te da risa?”, me preguntan, es absolutamente ridículo.

Y nunca respondo nada, solo me río, porque tiendo a pensar que la clave del humor de Saturday Night Live está precisamente en esa ridiculez, en la idea de lo ridículo.

De tanto en tanto, Hollywood y el Show Biz se inventan o descubren una nueva palabra que usan para describir e incluso para justificar, insultando a la semántica, algunos comportamientos, algunos personajes, algunas formas de concebir la vida a través del american way. Pienso en la palabra diva, por ejemplo, que en italiano y en latín significa “divina” pero que se usó primordialmente para referirse a las cantantes de ópera clásica que tenían voces excepcionales.

Resulta que en los noventas al Show biz se le ocurrió, por ejemplo, que Mariah Carey, Gloria Estefan, Celine Dion y otro montón de monigotes eran Divas. Y consultando el peso semántico de esa palabra, como en una irónica prueba del poder del lenguaje, estos monigotes empezaron a vislumbrarse como verdaderas deidades, como Diosas que caminaban entre los mortales y que lo tenían todo permitido de antemano.

A estas Divas contemporáneas, que cenaban con los jugadores de los Yankees y acaparaban la señal de M
tv, se les toleraban las groserías, los excesos, los remilgos injustificados, la estupidez y la demencia.

¿Pero cómo no? Si eran muy Divas, y el adjetivo Diva se usaba incluso, como lo explica la Real Academia de La Lengua, para calificar deidades gentílicas y a los emperadores romanos a quienes se les concedían honores divinos después de su muerte.

Contésteme usted señor lector: ¿Es que a los emperadores Romanos, en su momento, no se les toleró la bellaquería y la grosería y la demencia?

Recapitulo: En los noventas, por cuenta de Mtv, se usaba el femenino del término Divo (que alguna vez se usó para referirse a los hombres más poderosos del mundo) para aludir a unas cuatro o cinco tontas con voces bonitas y egos gigantescos, al punto de que la revista Time, en su edición del 21 de octubre de 2002, se atrevió a afirmar lo siguiente añadiéndole a la palabra en comento una carga semántica de la que carecía originalmente:

«Por definición, una diva es una mujer con un ego arrollador compensado sólo en parte por una hermosa voz»

Eso del ego, señor lector, se lo añadió seguramente algún sabio gramático contemporáneo, uno de los que le escribe canciones a Shakira y a Juanes, pero eso es otro asunto. Volvamos a SNL y a las Divas.

En una entrevista relativamente reciente a Ana Gasteyer, miembro del elenco de Saturday Night Live desde 1996 hasta 2002, se le preguntó sobre una de sus imitaciones más celebradas: Gasteyer solía imitar a Celine Dion, una de nuestras Divas cabezahuecas y ególatras. En la entrevista recordó con alegría que al terminar uno de sus sketches de imitación la gente la felicitaba y le decía: Gracias, gracias por poner a Celine Dion en su sitio.

Yo creo que allí radica el valor de Saturday Night Live. Detrás de esa imitación que causa pena ajena, detrás de la sobreactuación, detrás de los gestos torpes, detrás de los ademanes estúpidos, se esconden pequeños tratados sobre lo ridículo. Es innegable que hay actuaciones en SNL que no provocan esa risa visceral que se espera de la comedia sino una cierta sensación de incomodidad, una cierta vergüenza colectiva como la que se comparte ante el descubrimiento público de la ridiculez. Nadie se ríe, por compasión o por hipocresía, de la ridiculez manifiesta de sus congéneres.

Lo que hacen los comediantes de SNL en algunas ocasiones, quizá de forma inconsciente o quizá haciendo uso de una valentía férrea, es exponernos la ridiculez, denunciarla, y trazar una línea divisoria entre esos comportamientos que son excéntricos pero aceptables y aquellos que son ridículos y secretamente hilarantes. En ese sentido, imagino a los buenos comediantes como los guardianes de un aspecto importantísimo de la sanidad mental colectiva: La capacidad de discernir entre lo razonable y lo ridículo. Sin Ana Gasteyer para recordarnos (a nosotros y a ella) que Celine Dion es simplemente una canadiense con muy mal peluquero y que el nuevo uso de la palabra Diva es sólo una ficción del mundo del espectáculo, tal vez habríamos sufrido el ego de nuestra diva de Titanic con mucha más intensidad.

En ese orden de ideas, cada gesto, cada movimiento, cada palabra, cada pena ajena que me causan los comediantes de Saturday Night Live se me antoja como una pequeña invitación a repudiar y a escapar de la ridiculez; que a veces se nos presenta en forma de cliché, escondida entre palabras o enmarañada en las formas comunes de ver el mundo.

Todo ese montón de noches de sábado son, además, un ejemplo de tolerancia y de buen espíritu, porque después de las imitaciones y las burlas, los imitados (incluso las divas) interpretan sus canciones y los comediantes las tararean y las bailan, como insinuando con ternura que en el fondo, después de todo, estas sí son las divas y los divos de nuestro tiempo. Visto en perspectiva, el catálogo de presentaciones musicales de SNL es en el fondo eso: un retrato respetuoso y muy tolerante de las divas y los divos de cada década en el que se rinde testimonio sobre la tierna tolerancia con la que se han soportado ciertas tonterías a fuerza de baile y estribillos pegajosos.

Sin humor, sin ejercicios de tolerancia suprema, algunos no habrían soportado a esa banda de mujeres inglesas integrada por una deportista, una fashionista y otras dos Barbies que se actuaban a sí mismas, insinuando ingenuamente rasgos de su personalidad a través de sus atuendos y sus canciones.

En un mundo lleno de humor y tolerancia como el que propone Saturday Night Live, soportamos y soportaremos con éxito a las Spice Girls de antes y a todas las otras divas que nos avecina el futuro.

Live From New York, Señor Lector!

It's Saturday Night!

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2 Response to "Saturday Night Live: Entre Lo Cómico y Lo Ridículo"

  1. planetanebulosa Said,

    ¡It's Saturday Night! Ahi comienza el baile incontenible de la risa todos los sabados, confieso que por escasez de algo ojee algunas partes por no decir que medio las salte, y de igual forma pienso que SNL se convierte en un placer solitario, tal vez en ese carácter se asegura la risa incontenible... En mi experiencia ese contacto con la exageración grotesca me acerca mas a la ridiculez inmediata que hay en todo lo que hago veo y dejo pasar.

    Lo de la semántica de la palabra Diva viene a ser tela para otro vestido que seguro quedaría muy bonito, tal vez un remilgo del escritor. Opinión personal*. Me place encontrar entonces la sencilla experiencia individual del trasfondo de Saturday Nigh Live. ¡Tan bueno que es leer esas cosas! A veces quisiera creer que toda la maquinaria que ellos manejan es pensada cuidadosamente para agujerear las cabezas desprevenidas.

    A propósito, sábados felices se me antoja como la típica adaptación colombiana de esos formatos al estilo gringo, la diferencia de la calidad es tan simple como la del publico a la que va dirigido.

    Posted on 19 de noviembre de 2009 02:07

     
  2. Antigonum Cajan Said,

    Por viejo, amargado y
    misantropo, ya no me
    rio tanto ante el humor
    de USA. Pero si tengo
    predileccion por los judios
    neoyorkinos Larry David,
    Curb your Enthusiasm, y lo
    antiguo de Seinfeld.
    Han habido par de Mexico
    Californianos brillantes
    como Mencia, y un gordo
    gigante que parece una orca.
    Su sentido del humor, tal vez
    sea mas intenso por poder
    mofarse de la cultura, la
    propia y la adoptada.
    Este programa que tanto le
    gusta ya no me dice nada.
    Tal vez por haber vivido media
    vida en USA hasta hace una
    decada...
    Sin embargo, este portal/blog
    es lo mas HIJODE PUTA que haya
    encontrado en treintayseis
    meses de caceria bloguistica...
    Suerte y exito a todos
    los responsables por la alucinante
    calidad, variedad por alla....
    Por cierto mencion de
    honor a Daniel Samper Pizanom,
    cuya obra Piedad con Este Pobre
    Huerfano, me parece genial, una
    rareza...

    Posted on 17 de enero de 2010 09:13

     

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