Por: Santiago Sarmiento



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Fotografía: Zach Rathore


Es muy probable que todos aquellos que no se vieron abocados a asistir a una cátedra llamada Investigación de Operaciones tampoco hayan escuchado sobre la teoría de colas.


De manera general y solo para ponerlos en contexto, diré que ésta es un estudio matemático que analiza los procesos relacionados con las líneas de espera; esas infinitas y perturbadoras colas que nos persiguen a donde quiera que vayamos en el banco, en el supermercado, en el estadio y hasta en la iglesia. Aunque esta teoría busca optimizar procesos teniendo en cuenta el comportamiento de la demanda, a veces nos preguntamos por qué los tiempos de espera son tan largos si hay tanta ingeniería detrás.

La respuesta es sencilla: Al plantear la teoría, sus autores nunca se imaginaron que en un país del nuevo continente llamado Colombia esos análisis no servirían de nada. ¡Si señores lectores, así es! en Colombia la teoría de colas no aplica, es totalmente inútil.


Voy a poner un pequeño ejemplo cotidiano para facilitar el análisis. Generalmente, en un supermercado colombiano, un soltero debe esperar más en la cola que una mujer casada y sus siete hijos. Y lo anterior ocurreaunque en la teoría de colas el género o estado civil no es (en este caso) una variable a analizar; porque no debería tener ningún tipo de incidencia sobre el proceso. En Colombia, por supuesto, todo funciona diferente.

La situación es la siguiente: una mujer casada va con el esposo y sus siete hijos a hacer mercado. Cuando el mercado está ejecutado en un 80% el papá es enviado junto con el niño menor a las cajas para hacer la cola, mientras la mamá y la hija mayor se encargan del 20% restante. Cuando la ejecución va en un 95%, los otros cinco hijos se ubican en otras cinco cajas a esperar el turno mientras la mamá va chequeando qué caja se mueve más rápido. El 5% restante queda a cargo de la hija mayor.

En este punto voy hacer un pequeño alto porque considero necesario llamar la atención al lector para evitar que caiga en las redes de una mafia que frecuenta los supermercados - Advertencia: en un supermercado Colombiano nunca haga fila detrás de un niño que no tiene ningún artículo en sus manos -, no crea ingenuamente, como yo lo hacía, que va a comprar unos chicles.

Retomando la historia, nos enfrentamos a un carulla, pomona, éxito, Tía, Ley, Superley, etc... en el que hay seis cajas ocupadas por los miembros de la numerosa familia. Al verlos, uno sospecha inmediatamente que hacen parte de una gran familia italiana, posiblemente de Sicilia. Las niñas flacas y los hombrecitos botijones se ubican estratégicamente y se comunican entre ellos a través de señas.

En una de esas cajas un incauto soltero hace fila desprevenidamente detrás de uno de estos capitos, sin saber que detrás de ese inofensivo párvulo hay una estructurada mafia familiar. Justo en el momento en que le toca el turno al pequeño y el soltero cree que en cuestión de dos minutos estará pagando su compra, como por arte de magia se le vienen encima ocho personas corriendo, con dos carros cargados de todos los artículos que estaban en promoción y que adquieren por docenas. Todos los cálculos de tiempo de nuestra pobre victima soltera se vienen al suelo; pensó que se iba a demorar cinco minutos más y como por una mala broma del destino todo aquel suplicio se extiende por cuarenta minutos.

Es así que una familia con siete hijos tiene mínimo cinco posibilidades de pagar, mientras que un hombre soltero solo tiene una. Estas mafias no fueron tenidas en cuentas cuando se formuló la teoría de colas.

No he podido entender el sistema mental que trabaja en las cabezas de estos mafiosos, muy en el fondo uno los percibe menos hampones de lo que son en la practica. Quizá creen que son más inteligentes porque son más fértiles o piensan que esta tendencia a defraudar el mercado (o a defraudar en el supermercado) es aceptable y no se traduce en una falta de respeto.

Que Dios perdone a todos estos fértiles padres que educan a sus hijos bajo esta singular consigna que predica que la unión hace la fuerza (la fuerza bruta).






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3 Response to "Teoría de colas"

  1. Eledero Said,

    Vidyadhar G. Kulkarni se debe estar revolcando en su oficina de la Universidad de North Carolina al leer las palabras de Santiago Sarmiento... :-)

    Normalmente aludimos a lo que el papanatas de Andrés López diría en una situación como estas... pero... mejor me voy y me veo "El show de Jorge Barón". Simplemente no soporto ver la manera tan desesperante de hablar de ese pelele.

    P.D. Claroscuro team, keep up the good work!!!

    Posted on 18 de noviembre de 2009 21:14

     
  2. Leonardo Said,

    Estrategia muy reveladora de la idiosincracia colombiana.

    Posted on 20 de noviembre de 2009 11:07

     
  3. Vampiro Said,

    El artículo pintaba para BMW y terminó en taxi viejo. Se quedó cortísimo en todo lo que podía decir. Mejor suerte para la próxima.

    Posted on 6 de enero de 2010 15:53

     

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