Para mí lo peor que puede tener un artículo es que comience con una aclaración, sin embargo dado lo delicado del tema que voy a tratar quiero aclarar que: este artículo no se trata de una defensa acérrima de los hombres infieles, es más, estás letras no diferenciarán el género a la hora de ser infiel.
Hace un par de meses una revista dedicada a los temas del Jet Set anunció un especial que creo tituló “las infidelidades de la realeza”, nunca me imagine que eso fuera algo realmente importante, fundamentalmente porque el más vulgar de los vulgares, así como el más preclaro de los preclaros está diseñado genéticamente para ser infiel.
Y no lo digo yo, Natgeo y Discovery Channel se han dedicado a responder preguntas relacionadas al cómo se enamora las personas, a cuál es el origen evolución, así como también a tratar de entender las diversas manifestaciones del sexo.
Voy a tratar de resumir lo mejor posible los contenidos de estos documentales con el fin de que la reflexión sea lo más aterrizada posible.
De manera general las mujeres buscan hombres inteligentes y para identificarlos usan un mecanismo inconsciente que básicamente las lleva a desear hombres ricos y poderosos, fundamentalmente porque los consideran portadores de una inteligencia digna de ser heredada por sus crías, entonces, debemos dejar de señalarlas de interesadas ya que es la naturaleza de la evolución la que las lleva a tener este tipo de comportamiento.
Por otra parte el aspecto físico también influye, ellas se ven seducidas por hombres con caras simétricas como la de Tom Cruise - la cual usaron de ejemplo en uno de estos programas- y cuerpos que parezcan triángulos, pienso que como el de Mike Tyson, de ahí pueden sacar sus propias conclusiones.
Los hombres somos más simples, buscamos mujeres con caderas amplias, cinturas estrechas y pechos grandes, sin importar la estreches mental, según los estudios este biotipo es mucho más fértil, en otras palabras los hombres velamos para que la raza humana no muera. Consideraciones adicionales son realmente irrelevantes, por ejemplo para el hombre, la inteligencia en las mujeres, no es un aspecto a considerar a la hora de aparearse.
En otros programas se han concentrado en analizar temas como el poliamor, la poligamia, los swingers, etc., algo que las abuelas pueden considerar como aberraciones, quizá no lo sean, simplemente podemos estar presencialdo la evolución de la vida sexual, que como lo podemos ver se está distanciando de esa concepción tradicional que la limita exclusivamente a una pareja, con ciertas características de edad, sociales y de género.
Adicionalmente, de todo el reino animal –entiendo que- solo dos a especies son monógamas, no son ni los perro, ni los leones, ni los elefantes, ni ningún animal digno de admiración son simplemente unos roedores anónimos y créanme que ustedes nunca han oído hablar de ellos.
Después de ver tantos estudios me asaltó la pregunta: ¿quién se inventó la fidelidad?, yo me atrevo a pensar que el tema debió nacer de algún impotente, que en venganza por su disfunción se le ocurrió que la fidelidad debería ser un valor moral. Claro está que esto no fue ayer porque desde antes de Cristo el problema nos está castigando.
Lamentablemente, en el momento en que se definió el proyecto El Valor de la Fidelidad, su creador -a pesar de ser impotente- sacó de sus entrañas el macho herido que llevaba y fue así como castigó a las mujeres, las definió como Marías o Marías Magdalenas, para los que no son unos teólogos –como yo quisiera serlo- debo decir entonces que, las mujeres están catalogadas en dos grupos: el de las virtuosas o el de las putas, finalmente a los hombres nos dio la posibilidad de ser débiles ante la carne y tenemos la esperanza de poder ser indultados -no insultados- ante un desliz.
El tema que complicó todo y que permitió el fácil fortalecimiento del establecimiento de la fidelidad fue el hecho de que dentro del reino animal somos los hombres los únicos seres inteligentes y eso –se supone- nos dota de una fuerza de voluntad que nos permite controlarnos, entonces la pregunta es ¿amor o control?, somos fieles porque tememos a las consecuencias o porque el amor nos bloquea el instinto animal.
No lo sé, yo los invito a hacer un ejercicio juicioso en un centro comercial. Observen a cualquier hombre, inclusive a un papá con su esposa y con un bello bebe en un coche, luego ubíquense estratégicamente y esperen hasta que una mujer de caderas amplias, cintura estrecha, escote pronunciado, larga cabellera rubia a la cintura y unos zapatos de doce centímetros de alto pase por enfrente de él… miren su expresión facial, no sonríe, se ve serio, ¿saben ustedes lo que sintió? Yo no lo sé, pero con seguridad le dirá a su mujer “que vieja tan vulgar, salió temprano a trabajar como que se le perdió el poste” y básicamente lo dice porque recuerdan que es un animal inteligente, que el que pega primero pega dos veces y que hay que despistar al enemigo.
En cambio las mujeres son más discretas y por ende más peligrosas. No dejan ver su instinto animal, ellas no son evidentes porque saben que deben trabajar por mantener su imagen de Virgen María, la que parece puta de profesión también saben que no pueden ser evidente, porque quizá el marido le pegará, le quitará la camioneta y la casa donde vive su madre (la de ella).
Mientras el mundo evoluciona seguiremos oyendo historias de hombres y mujeres infieles, pero no los juzguen, porque para no ser infiel se debe cultivar el amor y eso de cultivar es un trabajo duro, sobre todo para la gente de la ciudad.
Por último, yo sé que la fidelidad si existe y sé que en algunos casos está fundamentada en el amor. Pero también sé que la mayoría de casos está cimentada sobre principios personales, como por ejemplo: no hacer a los demás lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros; sobre otros aspectos como el temor de perder un matrimonio; por falta de dinero o de tiempo; en fin el mundo seguirá en un juego eterno en el cual ninguno – incluyéndome- tiene el valor suficiente para pensar en una solución de fondo, quizá seremos eternamente unos inconformes fieles por convicción.
Por: Santiago Sarmiento Ortiz.
Fotografía: Ismeol (http://www.flickr.com/ismeol/)
Por: Santiago Sarmiento Ortiz.
Fotografía: Ismeol (http://www.flickr.com/ismeol/)

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